Bésame, frente al mar, frente al cieloen que vago crepúsculo brilla;
en presencia de Dios que bendice
el connubio de tu alma y la mía.
Él creó en nuestros pechos, que laten
hoy tan juntos, la llama purísima
del amor que ha dictado mis versos,
del amor que resume tu vida.
Bésame, cual la ola a la playa,
cual los astros al mar, cual las brisas
a la palma de lacios cabellos;
bésame, desposada divina.
Mientras abren sus cálices de oro
las estrellas, que son margaritas
del celeste jardín, que los ángeles
con sus manos de nieve cultivan.
Bésame mientras reinan las sombras
que nos traen en sus pliegues la dicha,
mientras baten sus alas los sueños,
mientras pueblan el bosque las ninfas,
y Deméter con hondos espasmos
de placer inefable palpita.
Amado Nervo
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