viernes, 8 de enero de 2010

El Bosque (2)

Cuando el mundo me embriaga de soledades
Cuando lo único que ofrece son palabras de desaliento,
Siempre ahí esta... aguardándome, siempre ahí
Ofreciendo dos guaridas seguras, dos nuevas luces...
elevándose por encima de todo y de todos los que se van
poniendo a mis pies flores purpuras y amarillas...
Creando charquitos de bienestar para saltar
y un río que canta alegre porque cree aún en la magia.

Los arboles se mecen, se acomodan para dejarme ver
esa luz bienhechora que se acerca como un sueño.
Ahí están! esos ojos que no juzgan, ese pelaje que protege
esa espera que me encuentra...ese bienestar que acompaña.

Este es mi lugar, ese que no reclama la presencia
el que festeja cada paso, cada roce, cada mirada.
Aquel que te rodea de silencios necesarios...
que contiene las cuatro estaciones, donde florecen suspiros
donde el día se pinta solo para agradar mi mirada.

Ese bosque de dos compañías, donde todos son intrusos
porque no entenderían nuestra necesidad de soledad
porque ese camino no aceptaría ser recorrido por nadie más.

Este es mi lugar, porque no hay necesidades precisas
porque los sueños son libres y la esperanza se vierte en cascadas,
porque puedo ser simplemente, donde se pueden desplegar las alas.
porque me protege de todo y de nada, porque aquí esta su mirada.

Aguardando siempre un arrullo que se compone de poemas tristes
donde el mismo silencio tararea la música que acompaña la vigilia,
cuando todo el bosque se limita a disfrutar de círculos llenos de sueños.

Mientras el bosque se sume en la oscuridad nuevamente
el camino aguarda, siempre dispuesto a llegar a donde queramos.
cierras los ojos, te sumes en sueños vividos al atardecer,
la nieve comienza a caer, los copos se vuelven gotitas en las flores
la soledad se siente más fría... el recuerdo intenta llegar.
Mientras un hada llora en silencio por lo perdido...

Yo.

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