sábado, 20 de febrero de 2010

No es el amor, lo sé, pero es de noche

No es el amor, lo sé, pero es de noche
y yo estoy sola, frente al mar que espera
con las uñas viscosas de sus algas
y el sello de la sal sobre sus piedras:
sin cesar, desde el agua y las espumas
mil ramajes de brazos me recuerdan
que aguardan todavía
tendiéndome su ausencia.
Las mismas olas que devoran barcos,
que van hundiendo mástiles y velas,
tiran siempre de mí
salvajemente
ceñidas, enroscadas, como cuerdas.

No es el amor, lo sé, pero qué importa:
tiene su mismo rostro hecho de niebla
y su temblor febril y su acechanza,
tiene sus manos blandas que se aferran
con dura precisión.
Tiene su misma insólita presencia
con el prestigio de un fulgor pasado
y la futura soledad que empieza.
Tiene sin duda del amor la insidia
y el desgajado abandonar reservas
hasta quedar desnudo
como un árbol reseco.
Tiene el rondar la sangre
como un fantasma hambriento
sobre la inaccesible piel del mundo,
lamiendo inútilmente su corteza,
desesperado, ávido,
con la exacta impaciencia
del querer, del después,
del otoño y la espera.
Y aquel recomenzar desde la bruma
que es su signo quizá.
Y su señal más cierta.

No sé cuándo ha llegado:
es como un viejo amigo que regresa
con el rostro cambiado por los viajes,
las fiebres, el alcohol, las peripecias.
Reconozco sus rasgos,
su voz que ha enronquecido, pero es ésta,
su antigua voz que dice otras palabras
semejantes a aquéllas.
No es el amor, lo sé, y sin embargo
es su paso otra vez, y las caricias
recobran los caminos sin urgencia.
No hay palabras, y puedo estar callada:
todo es tan simple así, tan sin sorpresa
y es tan fácil estar, tan necesario.
No es el amor, tal vez. ¿Y si lo fuera?

Un día te querré...

Un día te querré... Un día: ¿cuándo?
No lo sé, ni me importa, todavía.
Tan segura de amarte estoy, un día,
que ni anhelo ni busco, voy andando.

Mi mano que la espera va ahuecando
hoy reposa indolente, blanda y fría.
Un día te querrá... Hoy sólo ansía
encerrarse en la tuya, descansando.

Mi amor sabe aguardar. No es impaciente:
su deseo es arroyo, y no torrente
que hacia ti, con certeza, sigue andando.

Y una tarde cualquiera y diferente
me ha de dar a tu amor, serenamente.
Un día te amaré: ¿qué importa cuándo?
Julia Prilutzky

Quiero un amor de todos los instantes

Quiero un amor de todos los instantes,
aunque no sea un amor para la vida;
quiero un amor con la ansiedad del antes
para después del ansia desmedida.

Quiero la fe de todos los amantes
en este solo amor, ver contenida:
tumulto de horizontes trashumantes
y luego, claridad de agua dormida.

Quiero un amor transfigurado en fuente
de todo florecer: fruto y simiente;
a tal único amor, mi amor sentencio:

aquél de la impaciencia y el latido
y la fiebre y el grito y el gemido
y el difícil momento del silencio.
Julia Prilutzky

viernes, 19 de febrero de 2010

Este amor que se va, que se me pierde

Este amor que se va, que se me pierde,
esta oscura certeza de vacío:
mi corazón, mi corazón ya es mío
sin nada que le implore ni recuerde.

De pronto, vuelve a ser un fruto verde
sin madurez, ni aroma en el rocío:
ay del que quiere apresurar su estío,
ay de aquél que lo besa o que lo muerde.

Yo sé que algo persiste, todavía.
Pero no existen ya ni la alegría
ni la embriaguez radiante ni la lumbre

ardiendo en la mirada y en los labios.
Ni exaltación ni búsqueda ni agravios:
apenas una cálida costumbre.
Julia Prilutzky

miércoles, 10 de febrero de 2010

Estas!

Abres ventanas hacia paisajes inexplorados
susurras “te quieros” que provocan magia
cuando apareces ahí al final del camino
cuando el atardecer se vuelve oscuro
y los grillos comienzan su canto, estas!
Siempre estas presente aunque lejos… estas!
los sinsabores del día desaparecen,
el corazón se agita cuando reconoce tus pasos
y las manos como mariposas que acarician
resucitan una piel que siempre te espera.
Llegas a mi y tu mirada se vuelve fuego
fuego que derrite mi ser cuando
contemplo tu sonrisa y ese brillo inigualable.
estas… tan lejos y conmigo
estas tan cercano que la realidad se vuelve
tu nombre.
Tejes sueños con los hilos transparentes
de la fantasía que provoca tu llegada.
Adornas castillos invencibles de viento
con el aliento de tus labios.
Estas!! y tus besos dibujan caminos
adornados de flores multicolor.
La vida se vuelve exquisita con tu sabor
mis manos te reclaman y… ahí estas!
Respondiendo siempre al llamado de mi alma,
inventando excusas para llenar el vacío
provocando sonrisas con miradas cómplices
alentando unas alas que estaban heridas…
…. Si, aquí estas!
Yo

domingo, 7 de febrero de 2010


Me he puesto a hurgar los cajones de mi vida, en algún lugar debí dejar la decisión, hacia mucho que la deje en la mesita de noche, lo recuerdo porque la puse al lado del teléfono que repiqueteaba llamando mi atención, no la encuentro y pretendo volver a ponérmela de vestido… aah me sentaba tan bien y se portaba tan firme que no entiendo la razón del porqué la deje de lado. Me fui cubriendo el corazón de esperanzas que parpadeaban con el brillo infantil y cegador de las mentiras, ese que impresiona y deslumbra, que hace parecer el color oscuro de la decisión algo tan fuera de moda.
Y ahora cómo extraño esa compañía, siempre estaba ahí tendiéndome una mano cuando venia la incertidumbre… no me abandonó, yo la he abandonado y ahora que es tan necesaria no logro recordar dónde la deje.
La he buscado en mis memorias y logro atisbar un pequeño recuerdo de ella… quizá se dejo acariciar por el miedo, ese siempre estuvo acechándola e intentado seducirla. Y aun así se anteponía a todos y sacaba la frente por mi, era la primera en dar el último paso si era necesario para luego cambiar de dirección y pensar que todo estaba hecho.
No quiero mirar atrás y cegarme nuevamente con las mentiras no puedo permitirme envolver por la maraña de ilusiones que se tejen en una tela de desilusión para hacerla parecer necesaria. Quiero de vuelta mi decisión pero no logro encontrarla…
yo