viernes, 31 de diciembre de 2010

Fuerzas desperdiciadas para lograr que te vea
Llamadas diarias al aire con intención de escucharme
Silencios que saben a flores marchitas de esperar
Que responda las suplicas que intentan chantajearme.

El tiempo no ha pasado porque nunca fue tuyo
Dejaste salir el veneno que guardabas celoso
En el baúl de los recuerdos con los que jugaste
Despierta de una vez de tus lamentos amorosos.

Yo

miércoles, 29 de diciembre de 2010

El hada en el espejo



Siempre sucedió, esas noches llenas de aquella oscuridad que se posa frágilmente sobre el alma y lo llena todo con una nada de la que es imposible huir. Esas noches donde te dabas por vencida buscando el narcótico que te arrancara al mundo de los sueños para perderte sin regresar más.
Eran esas noches del alma donde surgía del fondo del baúl de las esperanzas, una lucecita alada que se posaba ágilmente sobre los pliegues de tus ojos nublados, que huían de crueles realidades. Agitaba sus alitas para secar las lágrimas vertidas hacia la nada que siempre habitaste. Y te cubría el cabello con finas caricias.
Te tomaba entre sus brazos y consolaba el dolor que no podía curar con magia. Sin embargo, llenaba de brillos tu mirada y bailaba con la imaginación para hacerle olvidar a la mente lo desgarrado que tenias el corazón. Te comprendía y te amaba con cada partícula de su ser, aunque a momentos lo dudaras.
Esparcía polvo estelar sobre tu frente y te elevaba a mundos desconocidos, donde la felicidad era quien reinaba… no podías huir de las esperanzas que jugaban con tu vestido blanco y la sonrisa tímida, se acercaba poco a poco a ti.
El hada creaba en ti el mundo que soñaste, donde podías sonreír y olvidar aquellos fantasmas que la oscuridad alimentaba con tus miedos. Lograbas suspiros de alivio, mientras tomabas su mano y te dabas cuenta que el exterior formaba parte del sueño por vivir. Dentro tuyo estaba ese mundo fantástico donde aguardaba esa mejor amiga que siempre deseaste. Entonces, solo entonces todo mejoraba, el espejo frente a ti te devolvía al hada sonriendo, con la mirada brillante renovada.

Yo

jueves, 16 de diciembre de 2010

Clarea la mañana
te miro despierto
me observas distante
y guardas silencio.

Se ha vuelto costumbre
sentirme ignorada
me paro y camino
al sentir tu mirada.

Y entonces elijo
la ropa del día
escojo un vestido
que no conocias.

Despiertas del todo
dices sorprendido
que eso es extraño
con tono abatido.

Propones, entoncés
el vestido negro
aquel que compraste
"me queda tan bien"

Eso es imposible
lo haces de nuevo
resurge otra vez
tu falta de empeño.

Y dudas ahora
que ya no te quiero
si todas las noches
dejabas en claro
que mis sentimientos
pasaban en vano.

Qué haces ahora
pidiendo disculpas
si ya no me importa
que guardes mil dudas.

Te fuíste sin irte
siempre tan lejano
midiendo mis pasos
solo un desengaño.

Aqui no haces falta
te has vuelto un extraño
la luz de mis ojos
tú la has apagado.

Yo

martes, 7 de diciembre de 2010

El café humeante sobre la mesa
Trae consigo el sonido de los pasos
La memoria que muere reviviendo
Las sonrisas perdidas en el ocaso.

Tus manos renuevan lo olvidado
Sin necesidad de toques alejados
Vivencias que crearon un firmamento
Las dudas que renacen entre llantos.

Confusión bañándose en agua turbia
Miradas que ofrecen otro atardecer
Toques que alivian el alma intrusa
Serafines que resurgen al amanecer.

Intento desprenderme del ensueño
Que sin proponérmelo he creado
Agito las nieblas con el pañuelo
Y aparece tu nombre ahí bordado.

¿Y si logro encontrar esas fuerzas?
Que me ayuden a tirar esta taza
Vaciar todo lo que aun sobrevive
Y arrancar esa voz que aun te llama.

El café se enfría mientras lo contemplo
El murmullo de la calle me recuerda
Que es hora de recluir mis sentimientos
Y salir hacía la farsa que todo lo cerca.

Yo

jueves, 2 de diciembre de 2010


En las alas oscuras de una hada muerta
Se dibujaron los caminos de la soledad.

Yo
Entre las sabanas blancas se asoma la mañana
Los sueños que tiñeron de brillantes colores
se marcharon siguiendo esa ficticia realidad
que llenaba las noches con miles de luceros.

Las bancas vacías se fueron cubriendo de musgo
en la espera de aquellos que ya no están más y
La nieve acumulada en las esquinas de la soledad
lastima las miradas que se niegan a dar olvido.

Los arboles deshojándose de lágrimas avejentadas
cubren el aire con un manto liviano de nostalgia
El otoño se apodera de ese corazón intranquilo
que camina sin esperanzas entre flores marchitas.

Y cada vez es más difícil sostener este mundo feliz
que no hace otra cosa que añorar las sonrisas vacías
Los sonidos que antes poblaron de dulces fragancias
mueren en ridículos intentos de sobrevivir sin dolor.

Yo