jueves, 2 de diciembre de 2010

Entre las sabanas blancas se asoma la mañana
Los sueños que tiñeron de brillantes colores
se marcharon siguiendo esa ficticia realidad
que llenaba las noches con miles de luceros.

Las bancas vacías se fueron cubriendo de musgo
en la espera de aquellos que ya no están más y
La nieve acumulada en las esquinas de la soledad
lastima las miradas que se niegan a dar olvido.

Los arboles deshojándose de lágrimas avejentadas
cubren el aire con un manto liviano de nostalgia
El otoño se apodera de ese corazón intranquilo
que camina sin esperanzas entre flores marchitas.

Y cada vez es más difícil sostener este mundo feliz
que no hace otra cosa que añorar las sonrisas vacías
Los sonidos que antes poblaron de dulces fragancias
mueren en ridículos intentos de sobrevivir sin dolor.

Yo

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